Cocinar para toda la semana.Comer de forma sana y variada es posible con una correcta organización y platos preparados en un solo día. Cocinar una comida o una cena requiere tiempo y orden. Si se quiere que el menú semanal -de lunes a viernes- sea casero, el reto es difícil. Pero además, si quienes cocinan han de cumplir con obligaciones laborales y familiares, guiarse por el recetario tradicional es todo un desafío que, no obstante, se puede lograr. El truco está en una correcta planificación. No en vano, consiste en seguir una serie de principios comunes que se resumen en consumir lácteos ligeros, verduras y frutas todos los días, así como alimentos ricos en hidratos de carbono en forma de pan, cereales, arroz, pasta (mejor en sus formas integrales) y patata. No deben faltar las hortalizas y las legumbres con asiduidad y conviene combinar el consumo de carne y limitarlo a tres días a la semana, la misma cantidad máxima aconsejada para los huevos y similar a la recomendada para el pescado. En definitiva, hay que convertir en una virtud la desventaja de no poder cocinar a diario, para lograr confeccionar una dieta equilibrada. Planificar el menú y tener que elaborarlo con antelación obliga a la reflexión y lo aleja de la improvisación. El resultado supone platos más sanos y económicos. Hay que aprovechar que se cocina todo en la misma jornada y se concibe el conjunto de las recetas, por lo que una sigue a la siguiente. Además, puesto que los platos se conservarán en el frigorífico o en el congelador, habrá que fijarse en dos condicionantes: deben guardar equilibrio y conservarse bien. El miércoles puede ser un buen día para un sabroso bacalao a la plancha con setas y champiñones o al ajoarriero. El jueves se puede descongelar un estofado de habas frescas con alcachofas o uno de sepia con verduras y piñones. El viernes se termina la semana con unas lentejas con zanahoria y cebolla o unos garbanzos con acelgas. En este orden se suceden cinco recetas que precisan de poco aliño para servirlas en la mesa, aunque la preparación previa requiere en torno a cinco horas, un tiempo bien invertido ya que comer no implica sólo alimentarse, sino que también es una oportunidad de dedicarse a uno mismo media hora de relajado y merecido disfrute. Al sentarse a la mesa no hay que olvidar el pan ni las ensaladas, al igual que se debe prestar atención para combinar las recetas principales de cada día y los alimentos, de manera que los consumidos por la mañana condicionarán los de la noche. Si se comió carne o pescado, será preferible cenar una sopa y un emparedado de jamón. Si se comieron verduras o lentejas, es el momento de cenar huevos o pescado y ensalada. La clave está en buscar el equilibrio, marcarse un ritmo de comidas y cenas variadas que aporten salud y bienestar. Además, en los menús semanales equilibrados se informa al consumidor sobre cómo sortear las dificultades al cocinar o conservar los alimentos, con el fin de que el plato sea sabroso, saludable y seguro. Se aportan ideas sobre el menaje de cocina que se estima imprescindible para llevar a cabo una comida sana, sin improvisaciones, que incluye fiambreras o táperes de distintos tamaños, termos o bolsas isotérmicas portátiles, en caso de que en el lugar de trabajo no se disponga de nevera o microondas. |
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