Letra y música digital.Al igual que la historia universal se registró hasta la aparición de la escritura, fue hasta que la música se pudo grabar que el artista pudo dejar su legado tal cual fue concebido.Las primeras grabadoras, analógicas claro, lograron perpetuar la música, sin embargo, muchas de esas obras se encuentran en mal estado y perdieron su calidad y fidelidad. Por ello, la tecnología ha jugado un rol cada vez más primordial a la hora de crear, reproducir, distribuir y almacenar las canciones, para globalizar y perpetuar esta industria que disfrutamos tanto. DEL ACETATO AL GRAN SALTO DIGITAL Es generacional el haber tenido una colección de varias decenas o centenas de acetatos en casa para reproducirlos en nuestra tornamesa de “alta fidelidad”, a la que por cierto teníamos que reemplazar periódicamente la aguja. ¿De qué estamos hablando? Ese es asunto de adultos contemporáneos, ya que la nueva generación difícilmente ha usado un acetato o entiende lo que significaba tener una colección así. El advenimiento del casete le añadió la portabilidad a la música, al poder llevarlos en el auto, la mochila o el mismo saco a otro lugar y ahí reproducirlos. ¡Hasta walkman tuvimos en los 80! Además, permitía grabar los románticos mix tapes o cintas grabadas, con colecciones que formaban parte del cortejo en la adolescencia. Pero fue hasta la aparición de los discos compactos o CD, que se tuvo la revolución digital en esta industria. Con los CD era posible adelantar y regresar canciones en cuestión de segundos y su formato se popularizó rápidamente. Los diseños de las portadas recordaban aquellos de los viniles, sólo que a una escala menor. Eso es algo que definitivamente extrañaremos algunos de nosotros con los formatos actuales. ¿LA MÚSICA EN BITS Y BYTES? De la mano de la masificación de las computadoras portátiles con bocinas y entrada para audífonos a finales de los 90, la música alcanzó otro nivel. Era posible guardar tus temas favoritos en la computadora en un formato comprimido llamado mp3 y escucharlos en cualquier momento con sólo apretar un botón. Esto detonó la necesidad por reproductores de este formato para mandar al cajón de los recuerdos a los reproductores portátiles de casetes. Posteriormente, con la oferta de reproductores de mp3 con mayores capacidades y el desarrollo de la banda ancha, comenzaron a surgir las primeras tiendas de música en línea en las que los usuarios podían comprar los éxitos del momento en forma instantánea y sin salir de casa para escucharla en cuanto terminara de descargar el archivo. También los nuevos artistas, que anteriormente no tenían cabida, encontraron foros y reflectores en redes sociales como MySpace, donde ellos mismos suben su material con el fin de hallar una difusión mundial a todas las personas que quisieran escucharlos y poder alcanzar mercados que antes eran inimaginables. En este proceso, debemos destacar, está presente una visceral discusión acerca del derecho de autor que siempre deriva en la piratería de contenidos en diversas formas. Ese será tema de otra columna, para explorar temas como la educación digital, el derecho a la remuneración de los profesionales de estas actividades creativas e industrias culturales, entre otros. Así, en esta evolución de los formatos digitales debemos celebrar el que existan más y mejores opciones a la hora de conseguir los contenidos musicales, pues ahora podrías sorprenderte de la música… ¡que no sabías que existía!
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